PACTOS ENTRE DIOS Y EL HOMBRE

 

El Sagrado Corán confirma muchos pactos que Dios Altísimo hizo con los hombres y que seremos castigados si no lo cumplimos. ¿Qué es un pacto?, asentar estipulaciones para concertar un negocio u otra cosa entre partes, obligándose a su mutua observancia, un pacto es un convenio o tratado entre dos o más personas.

Dice el Sagrado Corán en el sura 2 aleya 27: “aquellos que violan el pacto establecido con Dios después de haberlo aceptado y cortan lo que Dios ha ordenado mantener y corrompen en la tierra, esos son los que pierden”.

En realidad los seres humanos realizaron diferentes pactos con Dios, el pacto del monoteísmo y conocimiento de Dios, el pacto de no someterse al demonio ni al alma concupiscente.

El pacto es un acto acordado entre dos pares, ¿Dónde y cómo fue acordado este pacto?, si nosotros no recordamos haber convenido en el pasado con el Creador en cuanto a estos actos.

Veamos el pacto primordial con los hombres o más conocida la aleya “alastu” (¿acaso no soy yo?): “y (recuerda) cuando tu Señor tomó de los riñones de los hijos de Adán a su descendencia e hizo que sus almas dieran testimonio: “¿acaso no soy yo vuestro Señor?”, dijeron: “sí, lo atestiguamos”, para que no pudierais decir el Día del levantamiento: “ciertamente lo ignorábamos”. (7:172)

¡Hermanos y hermanas! Dios Todopoderoso en lo más profundo del alma y la naturaleza del hombre, colocó inteligencia y fuerzas especiales por medio de la dirección de las cuales puede evitar someterse al demonio y a los deseos de su alma concupiscente, así como encontrar el camino recto, aceptar la invitación de los líderes divinos y armonizar con ellos.

El Sagrado Corán considera a esta naturaleza especial, el pacto y convenio con Dios, en realidad este es un “pacto de la creación”, no un pacto religioso ni legal.

El libro Sagrado en las siguientes aleyas de la sura Yasin dice: “¿no he concretado un pacto con vosotros, hijos de Adán que no ibais a servir al demonio que es para vosotros un enemigo declarado, si no que ibais a servirme a mí? Esto es una vía recta”. (36: 60 y 61), es evidente que esta aleya indica a esa misma naturaleza del monoteísmo y conocimiento hacia la perfección.

El Imam Ali (P) en el primer sermón del Nah-yul Balagah dice: “Dios envió hacia los hombres a sus Profetas uno tras otro para que les recordasen que respeten el convenio pactado con Él”.

En forma más clara, cada bendición y merced que Dios otorga al hombre, lleva consigo prácticamente un pacto realizado a través de su creación. Así Él le otorga ojos para que divise las verdades, le otorga oídos con la condición de que escuche la palabra del justo, y de esta forma cada vez que el hombre no se beneficie de lo que se encuentra dentro de su naturaleza, o utilice del poder otorgado por Dios en el camino erróneo, entonces ha rotó el pacto convenido con Dios.

Dice el Sagrado Corán: “los perversos son aquellos que rompen el pacto con Dios después de haberlo concluido”. Estos pactos contienen el pacto de los vínculos con los parientes, el pacto de la amistad, los pactos sociales, el pacto y comunicación con los líderes religiosos y el pacto y las relaciones con Dios, Cortar relaciones con los Profetas y los creyentes con sus libros divinos, con los que Dios ordenó guardar relaciones.

Las aleyas 3:81 y 33:7-8, hablan hasta del pacto que ha hecho Dios con los Profetas, un pacto que juren que Dios ha querido con ellos transmitir un solo y único mensaje y no disentir entre ellos, “y (recuerda) cuando tomamos de los Profetas un juramento, de ellos y de ti, de Noé, de Abraham, de Moisés y de Jesús hijo de María. Y hemos tomado de ellos un grave juramento, para que Él pregunte a los sinceros por su sinceridad y castigue a los que no creen con castigo doloroso”.

Cuando leemos detenidamente San Marcos capítulo 14 versículos 34, 35 y 36 (oración del huerto), nos damos cuenta que el Profeta Jesús (P) lo que estaba cumpliendo era un Pacto Divino, “mi alma siente angustias de muerte, aguardad aquí y estad en vela y apartan un poco adelante, se postro en tierra y suplicaba que si era posible, se alejase de Él aquella hora: “¡Padre! ¡Padre mío!, decía, todas las cosas te son posibles, aparta de mi este cáliz, más no sea lo que yo quiero, sino lo que Tú”, esta última palabra es un pacto ya acordad entre Dios Omnipotente y el gran Salvador Jesús (P) hijo de la virgen María (P), “más no sea lo que yo quiera sino lo que Tú”.

El sura 3 aleya 8 dice lo siguiente: “y (recuerda) cuando Dios hizo un pacto con los Profetas: “puesto que os he dado parte de la Escritura [Sagrada] y sabiduría cuando venga a vosotros un Mensajero confirmando lo que tenéis, creed en él y ayudadle” dijo Él: “¿acordasteis y aceptáis mi pacto en estos términos? Dijeron: “lo acordamos” dijo Él: “pues dad testimonio de ellos y yo seré con vosotros uno de los que atestiguan”.

Pacto entre pueblos: “a menos que sean aliados de un pueblo con el que os una un pacto o que vengan a vosotros con el ánimo oprimido por tener que combatir contra vosotros o contra su propia gente…, un creyente no puede matar a otro creyente, a menos que sea por error, y quien mate a un creyente por error deberá manumitir a un esclavo creyente y pagar el precio de sangre a la familia de la víctima, a menos que ella renuncie al mismo como limosna… (Sura 4 aleya 90-92)

Pacto de Dios con Abraham, Génesis 17:1-14, más después que entró en los noventa y nueve años, apareciéndosele el Señor le dijo: “yo soy el Dios Todopoderoso, camina como siervo fiel delante de mí y sé perfecto y yo confirmaré mi alianza entre mí y entre ti, y te multiplicaré más y más en gran manera, postró se Abram sobre su rostro, y dijole Dios: “yo soy, y mi pacto será contigo, y vendrás a ser padre de muchas naciones, desde hoy no serás más Abram, sino que serás llamado Abraham, porque te tengo destinado por padre de muchas naciones, yo te haré crecer hasta lo sumo, y te constituiré cabeza o estirpe de muchos pueblos  reyes descenderán de ti y estableceré mi pacto entre mí y entre ti.

Dios hizo un pacto con el Profeta Muhammad (PBD) y para enfatizarlo mucho más lo puso en medio de unas aleyas que hablaban de sus esposas con el pronombre “kun-na” (vosotras) y lo reafirmó con “kum” (ustedes), estos pactos ante Dios lo hace más eterno y más valioso.

Sura 33 aleya 33: “¡quedaos en vuestras casas! (kun-na), ¡o no os acicaléis como se acicalaban las antiguas paganas! (jabar-ray-na Al-yahiliah), ¡haced la oración!, ¡dad el azaque! (aqimna ua atiina), ¡obedeced a Dios y a su enviado!” (atiina), todos son pronombres femeninos, pero esta misma aleya hace un pacto cuando cambia automáticamente el pronombre femenino a masculino.

Ciertamente Dios quiere apartar de vosotros la Impureza ¡gente de la casa! Y purificaros absolutamente, esto es un Pacto Divino, ¿Quiénes son aquellos con los que Dios hizo un pacto para purificarlos absolutamente, conocidos como “gente de la casa” (ahlul-beit)?, la mayoría de los testimonios fiables transmiten que se refiere al Profeta (PBD), a su hija Fátima y primo del Profeta y a los dos hijos de ambos, Al-Hasan y Al-Husein. Existen más de setenta tradiciones fiables, la mayoría de ellas sunníes de Ummu Salama, (en cuya casa tuvo lugar la revelación de estas palabras), Aysha, Ibn Said, Judri, Saad, Abi Al-Jamra, Ibn Abbas, Zaiban, el siervo liberado del Profeta, Abd Al-lah Ibn Yatar, Ali Ibn Abi Talib y Hasan Ibn Ali, transmitidos por cerca de cuarenta caminos. Entre shiitas se recoge de Ali, del Imam Al-Sayyad, del Imam Baqir, del Imam del Sadiq, del Imam Rida, de Ummu Salama, de Abu Darr, de Abulaila, de Ibn Al-Asuad Duali, de Amr Ibn Maimun Udi y de Saad Ibn Abi-waqas, por más de veinte caminos diferentes. La shia defiende con este versículo la impecabilidad de los Imames de la Casa Profética, todos ellos grandes sabios y maestros de la Comunidad Islámica. (Al-mizan T.XVI, P.465, pie de página: El Corán edición comentada de Raúl González Bornez página 423.